Al Estilo Mathey
· Requiem aeternam
La muerte ronda conmigo, hasta muy tarde en la noche. yo voy a pie y
ella en coche. silenciosa,de testigo. Sabe que soy su enemigo, su hijo
desobediente: Silvio Rodríguez.
GUSTAVO CADENA MATHEY
Buen día apreciado lector:
Hoy le platico que siempre será bueno hacer una reflexión en temas como el de
la muerte porque esta situación apenas estamos naciendo y ya nos acecha, claro,
sin darnos cuenta.
El comentario se lo hago pensando en tantos personajes, amigos y familiares de
los que últimamente hemos dejado sus cuerpos en el sepulcro y sus espíritus o
su alma, impulsada hacia una dimensión que creemos que existe precisamente en
otro mundo o en otro plano o lo que sea.
Y es que cuando salimos del cuerpo materno en materia humana y llegamos a
nuestro mundo terrenal nunca nadie nos dice pensar en morir.
Por el contrario, se nos enseña a apreciar la vida en la que nos vamos
desenvolviendo y en la que poco a poco tomamos el rumbo que nos depara el
destino, ese mítico lugar que iremos a ocupar, esa tarea que podremos
desempeñar, ese plan que Dios nos depara, en el caso de los creyentes.
Hay quienes mueren recién nacidos y justificamos su desaparición y no nos duele
tanto porque no nos hemos acostumbrado a su cariño y decimos que se van al
cielo y se convertirán en “angelitos”; otros se van muy jóvenes y muchos en la
plena madurez.
De hecho a casi nadie le gusta hablar de este tema por su dureza, por la
irreparable pérdida que deja en
un ser querido, pero qué bueno sería hablarlo en familia porque llegado el
momento ayudaría a paliar la ausencia.
Quienes vivimos más de sesenta años a diario nos
enteramos de fallecimientos de personas a las que conocimos, tratamos, les
guardamos afecto y sentimos que igual sentirían nuestra partida de haberse dado
antes.
Inevitablemente, como es natural, también lo hemos
vivido en carne propia con mis padres y dos hermanos.
Pero por estos días recordamos con mucha nostalgia a amigos, personajes y
familiares como Humberto Frutis Montes de Oca, Héctor Ciprian, Othoniel
Rodríguez Lobato, don Guillermo Zúñiga Martínez, el doctor Daniel Luna Roldán,
el periodista Alfredo Valenzuela; don Carlos Viveros, doña Alicia Ortiz de García,
que hará poco quedó en el sueño eterno; ella era madre del reconocido
periodista Orlando García Ortiz; los magistrados Julio Patiño Rodríguez y
Benjamín Garcimarrero Ochoa y últimamente Sergio Maldonado Rosales de oficio
periodista gráfico, gran ser humano y amigo.
Lo recuerdo en aquel viaje a Roma con Jesús García Rivera y este reportero
cuando fuimos comisionados por el gran José Miranda Virgen en 1995 a cubrir la
misa de beatificación de Monseñor Rafael Guízar y Valencia para el semanario La
Crónica.
De verdad que ha sido un cambio de mundo de muchos amigos y los extrañaremos al
igual que sus familias a las que deseamos consuelo y si se debe algún apoyo lo
buscaremos como si fuera para nuestra propia familia.
Debo decir que afortunadamente hay tres casos de amigos de los que como dice
Noé Valdés, se pueden contar con los dedos de las manos, que la han visto cerca
y sí la libraron gracias a Dios, como son los casos de Cristóbal Roa
Hernández, secretario privado del magistrado presidente del Tribunal Superior
de Justicia del Estado Alberto Sosa Hernández, quien ya dejó el hospital y se
repone en su casa.
El otro, el fotógrafo Pedro Noé Valdés que es un ser humano como pocos y
alguien que también es toda nobleza y muy querido, a quien como él lo dice, los
médicos y enfermeras le han salvado la vida y Francisco Guisa Hernández,
operador de lujo del senador Héctor Yunes Landa, quien lucha por recuperarse en
el CEM, de esta capital y del que están pendientes millares de amigos en todo el
estado.
Mis mejores deseos de que el Creador brinde consuelo y alegría a todos.
¿Y LA CAMPAÑA CONTRA LA CORRUPCIÓN?
Pero ya volviendo a este mundo real, hay otras cosas que
también nos conmueven, pero para ponernos de malas, por las cosas negativas que
están sucediendo y que los gobiernos pregonan que no existen.
A ver:
Me cuentan que en la delegación Xalapa de la Procuraduría
Federal de Protección al Medio Ambiente sacaron de la titularidad a alguien que
se llama Eduardo Aubry Castro Palomino y vive la vida política en un partido
que todavía está verde…, aparentemente.
Ah, pero por más que los trabajadores de la dependencia local agradecieron la
decisión al procurador federal
de Profepa de enviar como nuevo delegado aquí en el estado a alguien que se
llama Diego Cobos, dicen al interior que “sería bueno que este nuevo servidor
público se entere que dentro de la delegación hay gente “que controla” el ex
delegado Eduardo Aubry, gente que sigue atendiendo sus
exigencias para sacar raja.
Incluso mencionan a personas que dicen, se llaman “Néstor David Morales
Pelagio, subdelegado jurídico; Gemma Denisse Paredes Escalante, subdelegada de
Recursos Naturales y Pablo Vilaboa Ulloa”, los que, reitero, aseguran los denunciantes
se les señala de abusar de la sociedad mediante cobro de multas de altas
cantidades a empresarios a los que citan para negociar los
casos y con eso se subsana el asunto pero las multas no ingresan a la
institución y de ello le toca parte al ex.
A mi no me consta, pero no vendría nada mal una investigación que ponga en
limpio los nombres de los involucrados.
Bastante tienen en el gobierno federal con los anteriores casos de denuncia de
delegados; de la Casita Blanca, de la del chino Chong y de otros aquí en el
estado como para que ahora nos salgan con más trapacerías ¿no cree usted
lector?
Bueno, los que puedan que tengan un día lleno de armonía.
gustavocadenamathey@hotmail.com
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